Alejandra Montes Serna

Alejandra Montes Serna

Partera, filósofa, tejedora de palabras. Colombiana.

I
Tierra

Hija de una tierra

Alejandra Montes, retrato en blanco y negro
Escucha a Alejandra
Mi historia

Soy hija de una tierra que ha vivido en guerra.

Entre bombas, masacres, injusticias, asesinatos y miedo, fui abriéndome camino hacia la vida.

No viví la guerra únicamente como un hecho directo. La viví como atmósfera, como historia compartida, como una herida que atraviesa generaciones. En Colombia, la guerra no es solo un acontecimiento: es un tejido que nos ha formado, incluso cuando creemos no haber sido tocadas o tocados directamente. Soy una colombiana entre tantas, tantos y tantes que desean hacerse cargo de ese legado, no desde la repetición de la violencia, sino desde la posibilidad de transformarla.

Desde muy niña, aprendí que el gran desafío consiste en sobrevivir lo suficiente para tener la oportunidad de contarle una historia al amor. A ese amor que escucha y aguarda que finalmente descubramos el sentido de lo vivido para poder entregarnos a la muerte.

«El gran desafío consiste en sobrevivir lo suficiente para tener la oportunidad de contarle una historia al amor.»

II
Casa

Lo que la casa me enseñó

Mi familia me enseño la potencia de las revoluciones cotidianas y la fuerza que tiene un sueño cuando se lo cuida. Mi amada madre me mostró que la vida se sostiene con un fogón encendido. Allí se calientan los días fríos y se alimenta la esperanza. Mi padre me señaló el camino de la valentía para vivir a pesar de la escasez y, me enseñó, que la magia de la risa convertida en carcajada puede transformar incluso el día más oscuro.

Mi madre me mostró que la vida se sostiene con un fogón encendido.

Alejandra de niña con su hermana menor

Mi educación primaria y secundaria fue pública. Entre faldas plisadas, zapatos negros y medias blancas fui levantando una arquitectura de pensamientos nuevos impulsada por los libros que mis hermanas y mi hermano iban dejando en mis manos. Salí muy pronto de la casa materna, aún era menor de edad. Y aunque no podía vislumbrar el horizonte, la vida se fue abriendo a medida que avanzaba por caminos pedregosos encontrándome con ríos casi secos que me ofrecían apenas un poco de agua para seguir andando.

III
Pregunta

El giro hacia la filosofía

Filosofía con tono de amor

Entré a la Universidad Libre a estudiar Derecho y Ciencia Política en la jornada nocturna, mientras trabajaba durante el día. Allí mi vida dio un giro de la mano de un hombre eterno que me enseñó filosofía con el tono del amor. Su inspiración me llevó a estudiar filosofía y abandoné con gusto el Derecho después de cuatro años de esfuerzo. Para entonces, ya comprendía que las leyes no alimentarían el sueño que había aprendido a cuidar.

Los cínicos y la hermana

Terminé mis estudios en Filosofia en la Universidad Javeriana con una tesis que cada día aprecio más. Más de 200 páginas sobre una escuela que no era tal. Fui tras el gesto de un vagabundo que buscaba un hombre con un farol encendido en pleno día, fui tras los cínicos griegos del siglo IV antes de nuestra era. Logré graduarme y dediqué esa tesis a mi hermana, quien decidió salir de este mundo mientras criaba a su bebé de 4 meses y a su hija de 13 años. Ese acontecimiento abrió en mí una nueva ruta. Entonces, fui a buscar en las hojas de las plantas sagradas otro tipo de escritura, otra manera de leer el mundo, como lo hacen los sabedores y sabedoras de mi tierra. Necesitaba leer otras páginas del libro de la vida con la urgencia del sediento.

Necesitaba leer otras páginas del libro de la vida con la urgencia del sediento.

IV
Camino

La partería y el Pensamiento Materno

La partería que sana

La partería… este arte que me ha curado de tantas guerras y dolores, ha sido también el lugar donde he tramitado mi propia maternidad y la maternidad fracturada de mi hermana. También me he encontrado con las guerras que carga la partería —sus tensiones, sus conflictos, sus propias fracturas—, pero incluso allí, desde la cueva sagrada del conocimiento custodiada por la partera universal —esa fuente común que nos antecede y nos reúne más allá de nuestras diferencias—, nunca deja de brotar el río de la ternura que sostiene la vida y nos enseña.

Este arte que me ha curado de tantas guerras y dolores.

Escena de parto — bordado simbólico

Doulas y formación

Desde el 2008 acompaño partos en casa y también hago acompañamientos en clínica en mi calidad de doula, pues me encontré con el douleaje cuando ya atendía partos domiciliarios. El encuentro con ese saber contemporáneo, me dio la experiencia de mediar con el sistema médico: a veces con éxito, otras con muy poco. Sí, soy doula también. Y, desde ese saber, junto al de la partería, lidero una formación de doulas de gestación, parto y posparto desde el año 2016. Han sido más de 2 centenares de mujeres y algunos hombres de distintas partes del mundo que se han formado bajo una misma visión: construir experiencias del cuidado.

Familia y vocaciones

Tuve la fortuna de tener 2 hijas con un hombre precioso, con quien he caminado durante más de 16 años. Nos dedicamos a acompañarnos para seguir aprendiendo a ser seres humanos y, la maternidad y paternidad con nuestras hijas se ha convertido en un gran laboratorio de vida. Además de la partería, me he formado como terapeuta con diversas herramientas: logoterapia, biografía, trabajo con cristales y obsidiana, consultoría en salud femenina, acompañamiento de duelos e instructora de la voz del útero, una metodología somática que me ha permitido sentir aún más profundamente la carne del mundo. Sostengo, junto con otras mujeres, la escuela de pensamiento materno de Maternarser, una escuela que fue revelándose año tras año mientras se desarrollaba la formación de doula, porque, además de acompañar a otras mujeres a convertirse en doulas comenzaron a surgir nuevas experiencias formativas, con una metodología propia en la que la experiencia de vida se convierte en el material más importante para comprender la historia de nuestras culturas y vislumbrar el sentido de lo que somos.

Alejandra con su hija sosteniendo copal — ceremonia

/col

Escuela y libro

La Escuela de Pensamiento Materno reúne hoy distintas formaciones y experiencias: La formación en Consultora en Salud Femenina, Memorias de la Placenta y espacios de sanación colectiva alrededor del Camino de las Lunas, nos han permitido construir diferentes narrativas femeninas. Estas experiencias formativas que han transitado mujeres y hombres, junto con una metodología propia, es lo que le ha dado forma a lo que hoy llamamos la Escuela de Pensamiento Materno.

Soy autora del libro Madre, Camino al Origen: Tejer el Pensamiento Materno. Esta escritura me llevó a las profundidades del sueño que nació conmigo y que hoy siento cada vez más palpable: el sueño de crear un lugar común, desde donde podamos construir ambientes de paz para que la vida siga renaciendo. Ese sueño hoy tiene un nombre: Pensamiento Materno, una fuerza que trasciende cualquier maternidad y nos recuerda que somos gracias a un origen común representado en el símbolo madre cuya inteligencia atraviesa culturas, géneros y especies.

«Pensamiento Materno, una fuerza que trasciende cualquier maternidad.»