Camino con las Lunas

Camino con las Lunas

Experiencia formativa

I
Camino

El camino que hemos recorrido

Semilla de la Mujer Consciente

2023-2024

Madre de Luna Llena

2024-2025

La luna de la Curandera

2026-2027


En la escuela de Pensamiento Materno nos hemos comprometido con la revitalización de la memoria de lo femenino, fundada en los ritos de los cuerpos de las mujeres: el ciclo menstrual, las iniciaciones eróticas, la gestación, el parto, el nacimiento, la lactancia, la crianza, la menopausia y la muerte. A partir de estos ritos construimos los conocimientos sobre el cuidado a la vida, desde la episteme de la partería.

Luna del 1 de mayo 2025

En 2023 asumimos un compromiso de caminar con la luna en sus diferentes fases, dejando que ella alumbrara el conocimiento de lo que somos. Este compromiso de cuatro años nos llevará a levantar el Arquetipo de la Mujer Consciente, buscamos con ello que las mujeres tengamos otros referentes de nosotras mismas, recordemos conocimientos que están sembrados en el pasado, en nuestros propios cuerpos y en el territorio, para acceder a nuevos mitos, símbolos, ritos, que nos permitan caminar la tierra en corresponsabilidad, cooperación, solidaridad, equidad, placer y justicia.

Dejando que la luna alumbrara el conocimiento de lo que somos.

II
Luna Nueva

Saber

En el 2023 iniciamos el camino por la primera luna, la luna nueva. El primer trabajo se denominó: Semilla de la mujer consciente, en el cual nos reunimos durante 13 lunas nuevas, recuperando los ritos de la sangre menstrual, la semilla de los alimentos, de los animales y de la vida humana.

Todo se gesta y nos gesta

Trece lunas nuevas recuperando los ritos de la sangre.

III
Luna Llena

Sentir

En 2024 y 2025 caminamos con la luna llena, exponiéndonos a los ritos maternos que habitan en el cuerpo femenino: menstruación, iniciación erótica, matrimonio, gestación, parto, nacimiento, placenta, amamantamiento, juego, fiesta, fuego, menopausia y muerte. Bajo el influjo de la Luna Llena recibimos el Símbolo Madre que va más allá de toda división de género: madre no es mujer, madre es una memoria de la vida cuidándose así misma, es una comprensión de la lógica del cuidado que nos retorna al poder y a la responsabilidad que tenemos frente a la energía de la Madre en la que todos participamos, porque nacemos a través de una madre.

Madre no es mujer: madre es una memoria de la vida cuidándose así misma.

Nuestros altares

Aprendimos de la luz de la luna llena que para ver el Símbolo Madre como el sustrato fundamental de la vida, hay que atravesar la experiencia con nuestra propia madre, para encontrar en esa relación el aprendizaje de la lógica del cuidado, tanto propio como de nuestras otras relaciones, así como la consciencia de nuestra pertenencia a La Tierra y ser hijas de la Gran Madre.

IV
Luna Menguante

Hacer

2026

Una vez hemos comprendido que pertenecemos a La Tierra y que estamos en un proceso de encarnación, podemos reconocer la relación que tenemos con ella (La Tierra) y que se sintetiza en nuestros propios cuerpos. Nuestro cuerpo no es solo el primer territorio, como nos enseñó el feminismo, es un territorio continuado con la tierra que nos alimenta, que hace posible las relaciones con los otros seres y que nos enseña.

La tierra, la naturaleza, con sus leyes, dinámicas, formas y fondos nos habla todo el tiempo de la memoria que se materializa en nuestros cuerpos. Como intérpretes simbólicas aprenderemos a leer esos mapas en el cuerpo, en ese territorio donde se expresa nuestra biografía.

Nuestras medicinas

¿Cuál es nuestro propósito?

Vamos a construir un puente entre nosotras y La Tierra, una mediación simbólica entre la memoria que está en el territorio y aquella que se materializa en nuestros cuerpos ¿En qué consiste esta mediación? En primera instancia se trata de reconocer el territorio no como un afuera sino como un continuo entre el tejido de nuestro cuerpo (espíritu, alma, emociones, mente, órganos, piel…) y el tejido del territorio (cuevas, ríos, montañas, piedras, cascadas, mar). Para esta mediación ya estamos preparadas porque la Luna Llena nos puso en contacto con la lógica de la Madre, una lógica en la que estamos comprometidas con la encarnación y la vida en la tierra con los otros seres que la habitan. Esta mediación está al servicio de abrir caminos de entendimiento y comprensión de nuestros aprendizajes como humanos, aprendizajes que se deben actualizar constantemente porque en nuestra madre tierra, por su condición de fertilidad, se enmonta el camino a cada instante.

Esta mediación también nos permitirá reconocer los principios que habitan en las plantas, los minerales, los árboles, los ríos, el mar… La naturaleza nos enseña de la vida y de la muerte, de la renovación, de la belleza, de la fertilidad, de la relación entre siembra y cosecha. Esos principios también están en nuestros cuerpos, pues participamos de la memoria de la tierra y de la memoria cósmica.

La energía de la luna menguante

La energía de la luna menguante nos convoca a encarnar el arquetipo de la curandera, aquella que entra a la cueva y ve en la oscuridad. En la luna menguante la cara izquierda se ilumina mientras la luz en el lado derecho va desapareciendo. Durante esta fase las plantas contienen menos agua, es por eso que se pueden podar, transplantar, transformar. En el ciclo menstrual, la luna menguante se asocia a la fase premenstrual, que se ha patologizado como un período de angustia, de falta de vitalidad, de irritabilidad y desborde emocional. La crisis que se manifiesta en esta fase del rito menstrual, emerge para reconocer el desequilibrio, para separar lo esencial de lo superfluo, para tomar decisiones sobre lo que necesita ser transformado. No en vano, la palabra crisis en griego significa «decisión». En esa conciencia entre lo que hay que transformar y lo que necesita ser cortado, aparece el rostro de la curandera que media entre el cuerpo y el territorio, entre el símbolo y su interpretación y entre el origen del desequilibrio y la ruta para encontrar su resolución.

Así la curandera interpreta un símbolo que se crea en la mediación, en la unión de diferentes puntos, entre lo semejante y lo divergente, creando así un lenguaje que le habla al alma.

«La tierra y el cuerpo serán nuestros libros.»


La luna de la Curandera · 2026-2027

Inscripciones abiertas para caminar con la luna menguante

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