Memorias de la Placenta

Memorias de la Placenta

El tejido como escritura originaria

I
Memoria

El tejido como escritura originaria

Llevamos varias generaciones en las que no solamente no se habla de la placenta sino que no sabemos qué pasó con ella y la hemos perdido del radar. Sin embargo, la placenta fue nuestra acompañante del viaje uterino, contiene memorias gestacionales del viaje que emprende la energía de la vida hasta llegar al vientre materno y, más allá de ser solo un órgano efímero y funcional de una gestación viable, es una pieza fundamental para la comprensión de lo que somos y de lo que somos parte.

La placenta fue nuestra acompañante del viaje uterino.

Ceremonia de placenta 2023

El tejido de la placenta es un acto simbólico que busca completar la biografía de nuestro nacimiento. Una biografía que ha estado parcializada por los recuerdos del neocórtex que ha olvidado su dimensión esencial y estructural de nuestra psiquis en el inconsciente. Y allí, en esa dimensión del inconsciente, existen memorias gestacionales que determinan en mucho nuestra vida sobre la tierra.

II
Camino

Caminos del tejido

El tejido como camino

Acceder a las memorias que habitan en el inconsciente tiene muchos caminos. Uno de ellos es el tejido. El tejido es una escritura originaria que recrea las memorias colectivas de lo que siempre ha sido y estará presente en la experiencia humana de la vida.

La práctica del tejido ha acompañado a todas las culturas ancestrales. Más allá de ser un arte funcional —vestido, implementos de casa, bolsas para llevar y transportar cosas y alimentos— en esencia, el tejido refleja lo que somos, en la medida que somos precisamente lo que miramos. El tejido es entonces una tecnología de registro del sentir, que se convierte en forma para el entendimiento humano de lo que se está viviendo y aprendiendo a un tiempo.

Recoger estas prácticas ancestrales y conjugarlas con lo que somos hoy, mujeres y hombres nacidos en sociedades modernas con crisis de sentido, procura una buena oportunidad para salir del laberinto mental en el cual estamos imbricados. El acto de tejer y sentir nuestras experiencias abre la brecha para repensar lo que hacemos desde la memoria universal que se recrea en el acto mismo del tejido.

El tejido es una tecnología de registro del sentir.

El tejido de nudos

El tejido que utilizamos es el tejido de nudos. Se hace con aguja capotera y con hilaza de algodón. Este tejido ha sido aprendido a través de las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta y existe una simbólica muy importante: es la evocación de la energía sexual en el tejido mismo. Todo lo que se materializa para lo humano se hace gracias a la energía sexual, donde la energía femenina y masculina se conjugan para crear.

El tejido con la aguja que forma nudos recrea una relación sexual: los nudos que se enlazan se construyen con el espacio femenino que se enlaza con lo masculino. Lo femenino es el orificio, el espacio vacío a través del cual la aguja, lo masculino, entra, penetra, para darle forma al pensamiento que es el hilo. Este movimiento que se realiza en el acto de tejer incita las memorias de nuestro propio proceso de materialización, pues nosotros también somos energía de vida materializada en forma humana. Este tejido es un acto mágico porque crea, recrea y atraviesa la estructura del tiempo —pasado, presente, futuro— para la comprensión de lo que somos eternamente.

III
Materiales

Los materiales del tejido

Algodón

Los Mamus de la Sierra Nevada nos cuentan que todo es en principio pensamiento. El pensamiento puede canalizarse a través de la planta de algodón. El algodón es una planta que tiene la virtud de poder recoger el pensamiento. Es un material con una vibración sutil, como es la energía de las plantas. Por ello el material con el cual tejemos nuestra placenta es el hilo de algodón. Capaz de recoger el pensamiento al que accedemos a través de las memorias estelares y las memorias familiares. A medida que tejemos accedemos, nos conectamos, hilamos, escuchamos, escribimos, reescribimos la historia del viaje al cual pertenecemos.

Aguja Capotera

La aguja capotera es la representación de la energía masculina. Es ese sagrado masculino que fecunda e ilumina la creación. Es el medio a través del cual se materializa el pensamiento en conjunción con la energía femenina que lo sostiene. La aguja capotera que utilizamos es de punta roma, es esencial que sea así ya que la delicadeza del masculino, la ternura, es necesaria restituirla, porque solo así la puntada y lo creado no se divide, no se fragmenta.


El Viaje Planetario

Nuestro nacimiento se escribe en las estrellas desde antes de ser embrión. Ese viaje de la energía de la vida pasa por cada planeta recogiendo lo que necesitamos para encarnar. La ruta que seguimos en el tejido:

ColorPlaneta/ElementoSignificado
NegroNadaEl vínculo con la oscuridad, la certeza de sabernos eternos
DoradoSaturnoLa forma, los límites, los huesos, la sangre
MarrónJúpiterLa maduración, la sabiduría, la musculatura
RojoMarteEl impulso, la voluntad, el sí a la vida
AmarilloSolEl equilibrio entre lo material y lo espiritual, el corazón
Amarillo pálidoVenusLa belleza, el sentimiento, el amor
GrisMercurioEl movimiento, la comunicación, el lenguaje
Azul ÍndigoUranoLos ancestros, la vuelta al origen
Azul ClaroNeptunoLos sueños, el inconsciente, la inmensidad
Azul ReyTierraLa gran madre Gea, la materialización
BlancoVientreLa afirmación a la vida, el árbol genealógico

Nuestro nacimiento se escribe en las estrellas desde antes de ser embrión.

IV
Siembra

La siembra

La placenta tejida contiene el pensamiento, sentir y experiencia de lo revivido. Es el símbolo de nuestra placenta energética y espiritual. La invitación a la siembra de esta placenta tiene el sentido de que, en la reparación de lo que nuestras generaciones no hicieron, nosotros, nosotras mismas sembremos nuestra placenta en la búsqueda de poner en orden todas las piezas de nuestro propio nacimiento e historia.

Siembra de placenta en Valencia, España

Esta siembra nos ayuda a ordenar nuestro territorio, a enraizar nuestros proyectos y sueños; es una medicina ritual en la que se reconoce el árbol del que venimos, se recuerda el mapa estelar que somos y somos más conscientes en torno a los aprendizajes que hemos tenido a través de la experiencia de nuestra vida.

«La Placenta es el tejido que refleja el fractal de lo humano como memoria de vida. Volver a esa geometría sagrada nos permitirá abrir la ventana de conocimiento que se ha perdido para nosotros.»


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